SENDERUELA

De temporada: hongos y setas

De temporada

Estamos en plena temporada de hongos y setas. Como todos sabéis, el otoño, además de preciosos paisajes melancólicos cubiertos de tonos ocre y rojizos, nos trae consigo deliciosos manjares de temporada: los frutos secos y, por supuesto, los hongos, setas y trufas.

Aunque para la trufa aún tendremos que esperar a un otoño más asentado, de mediados de noviembre hasta marzo, tenemos otros manjares de los que disfrutar. Cada cosa a su tiempo. Ya sabemos que el otoño no es la única época en la que podemos encontrar setas aunque sí en las que más abundan, y por tanto, la más importante.

Alguna vez habréis oído hablar de las setas de abril: el perretxiko, la senderuela o el champiñón son algunas de las más típicas setas de abril. Estas tres pertenecen a las denominadas setas de prado y los meses de abril y mayo son idóneos para su aparición. Aunque también es habitual ver el marzuelo, como su propio nombre indica, o la colmenilla.

Una temporada incierta

Sin embargo, las condiciones meteorológicas de este verano hacen que esta temporada de setas resulte incierta en las zonas más septentrionales del país, es decir, el norte. De finales de agosto a principios de septiembre abundaron las lluvias y tormentas lo que provocaron un importante brote de Boletus, Amanita, Russula y, en menor cantidad de lo habitual, Cantharellus.

Durante la segunda mitad de septiembre predominaron las altas temperaturas, el viento sur y la ausencia de lluvias, condiciones pésimas para la continuidad del proceso micológico. Se puede decir que ha llovido menos de lo normal en todo el territorio nacional. Sin embargo, las cordilleras y bosques de la mitad norte del país no defraudan.

Si tenéis la oportunidad, no dudéis en salir a pasear a los mágicos bosques que nos ofrece un territorio tan valioso y disfrutad de las maravillosas vistas. Podéis fotografiar los ejemplares que veáis y utilizar Google Lens para averiguar a qué os enfrentáis. Google Lens es una herramienta gratuita de reconocimiento facial que permite identificar plantas, animales y claro… ¡hongos! haciéndoles una foto.

Si lo tenéis claro, coged con cuidado y respetando el medio (cortando el pie a la mitad con navaja) el ejemplar e introducidlo en la cesta de setas, que es fundamental para permitir que las esporas de los hongos y setas se dispersen y así se reproduzcan.

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