Restaurante Eneko

Arte para los sentidos | Sutan, de vuelta al origen

Restaurantes

A los pies del Azurmendi***, quien con tres Estrellas Michelín y otros tres soles Repsol no es otro que el ojito derecho del capitán, justo encima de la prestigiosa bodega de su tío, Gorka Izagirre, y rodeado de los viñedos de txakoli de los que se nutre esta, se encuentra la opción más económica de Eneko Atxa, el ENEKO* de Larrabetzu, quien ya cuenta también con su propia estrellita.

ENEKO* nació en 2016, cuando el Azurmendi, que comparte nombre con el apellido de la Ama, ya tenía once añitos. Según explica el propio Eneko Atxa, ENEKO* es una apuesta personal para no perder de vista ni a sus paisanos ni a sus raíces y nace para acercar la alta gastronomía a todos los bolsillos.

En un pequeño comedor con capacidad para no más de 65 comensales y con una cocina abierta en la que los platos se cocinan en directo, se disfruta el menú degustación Sutan (A fuego) por 77€ (I.V.A incluido). Sutan fue ideado por Mateo Manzini, el cocinero que trabaja junto a Eneko y las brasas y las parrillas marcan el estilo del menú.

La profesionalidad y el gusto de un restaurante bendecido por la Guía Michelín se respiran desde que entras por la puerta. La decoración elegante y cuidada del local junto con la corrección del capacitado personal recuerdan constantemente el nivel del espacio.

En ese comedor no muy concurrido en el que predomina la luz natural y las maderas claras en muebles de estilo nórdico con tonos rojos comienza la placentera experiencia compuesta por 9 platos que, sin duda, son una apuesta segura por la temporalidad.

Mantequilla de cebollino con sal de Himalaya y pan de cristal

Nada más llegar a la mesa un aperitivo: la mantequilla de cebollino con sal de Himalaya y pan de cristal. Sí, la primera en la frente. Estás untando mantequilla verde sobre un pan de poca miga. Pero está delicioso y no paras.

Aceitunas y Vermut Zerratia

Sin dejar demasiado tiempo al desconcierto traen a la mesa un tiesto acompañado de unas bonitas y diminutas botellitas con un líquido anaranjado dentro. Pero sí, un tiesto. Estamos ante una especie de tierra metida en una caja, con unos palos negros, un par de bolas blancas y unas ramitas de olivo que, desde el principio te advierten, no son comestibles. El resto son las Aceitunas y Vermut Zerratia. 

Aceitunas y vermut de Zerratia

Las aceitunas y vermut de Zerratia son también un aperitivo. La tierra son aceitunas negras, los palos negros también, pero caramelizadas y las bolas blancas son aceitunas bombón que explotan en la boca en forma de helado. Una bomba para los sentidos, vaya. Para contrarrestar el sabor, el vermut Zerratia, que se elabora con una de las variedades uva que se utilizan para los txakoli de Gorka Izagirre.

Castaña de foie

El primer plato: La castaña de foie. Se presenta un pequeño plato tapado por una campana de cristal que cuando se levanta, libera el humo blanco que genera el hielo seco pero que recuerda al calor de las castañas en invierno. En el centro: la castaña de foie, una bola de foie gras cubierta por un polvo grisáceo que es la verdadera castaña. Se come con las manos y en boca es una explosión de sabor y texturas.

Alubias, morcilla y coliflor

Lo siguiente en llegar es un vasito que fácilmente podría parecer un pequeño helado de tres chocolates: negro, con leche y blanco. Sin embargo, son alubias, morcilla y coliflor. ¡Qué desconcertante! Se come con cuchara cogiendo las tres partes y en boca es completamente un cocido casero y muy sabroso.

Alubias, morcilla y coliflor

Rabo de vaca betizu envuelto en pan crujiente y caldo de legumbres

Mi favorito. El rabo de vaca betizu envuelto en pan crujiente y caldo de legumbres. Encima de un caldo muy parecido al de las alubias del plato anterior colocan los tres pequeños y perfectos cuadrados similares a los raviolis, cubiertos de pan crujiente, en el interior albergan la carne más suave, tierna y sabrosa que he probado en mi vida. De nuevo una explosión de sabor.

rabo de vaca betizu envuelto en pan crujiente y caldo de legumbres

Huevo de caserío sobre estofado de trigo y jugo de pimientos a la brasa

El siguiente plato personalmente fue una decepción. El huevo de caserío sobre estofado de trigo y jugo de pimientos a la brasa está preparado para romper la yema y mezclarla con el resto de la composición. La explosión de sabor y melosidad reinará en tu boca, sin embargo, el jugo de los pimientos se apoderará del plato haciendo casi imperceptible el resto de sabores.

huevo de caserío sobre estofado de trigo y jugo de pimientos a la brasa

Merluza al carbón con emulsión de salazones y setas al ajillo

La merluza al carbón con emulsión de salazones y setas al ajillo es un verdadero acierto, siempre y cuando te guste el pescado, claro. Presentado como un pequeño taquito de merluza, acompañado por unas gotas de emulsión de diferentes salazones y con un cuenco de setas al ajillo en forma de pasta la combinación resulta muy apetitosa. Para relamerse.

merluza al carbón con emulsión de salazones y setas al ajillo

Secreto Ibérico de “Joselito” al sarmiento, crujiente y su jugo

Finalmente, el plato de carne no es más que Secreto Ibérico de “Joselito” al sarmiento, crujiente y su jugo. Se presenta como un trozo de carne de textura agradable, jugoso, sabroso y tierno bajo un elegante crujiente de setas, acompañado con su jugo y para conseguir la nota de color en el plato unas flores: pensamientos comestibles.

Secreto Ibérico de "Joselito" al sarmiento, crujiente y su jugo

Fresas y yogur

La experiencia se completa con un broche final a la altura: el postre y el petit four. El postre serán las fresas y yogur: un espectáculo de hielo seco con olor a fresas. Placer para los sentidos. Por un lado, el jarrón que contiene la rosa y libera el hielo seco será el centro de las miradas. A su lado, un plato con helado, láminas y bizcocho de yogur junto con trozos de fresa y acompañado por un chupito de fresa en dos estados: líquido y espuma.

fresas y yogurFresas y yogur

Petit four

El petit four son dos pequeñas creaciones dulce en formato miniatura. Por un lado, unos macarons verdes sobre tierra de cacao puro. Por otro lado, bocaditos de praliné acompañados por una botellita de leche de almendras con Amaretto. Para cerrar con el mejor sabor de boca.

En definitiva, si lo que estás buscando es vivir la experiencia de un verdadero restaurante con Estrella Michelín, con su arte para los sentidos, sus explosiones de sabor, su mimada presentación, su personal cuidado, competente y profesional y su relación calidad precio el ENEKO* es el sitio adecuado. Quizá cueste demasiado ahorrar para un homenaje en el Azurmendi y, sin embargo, no queramos estar fuera del carro de los que disfrutan con la buena gastronomía. Eneko Atxa, con su restaurante Eneko de Larrabetzu, ha logrado convencer a la gente de a pie de que, su gastronomía es una experiencia para vivir, al menos, una vez en la vida.

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